07 setembre 2012

'Desconectar' leyendo


L'inici del curs escolar és un moment especialment indicat per sensibilitzar les famílies sobre la importància del foment lector en l'àmbit familiar. La Vanguardia publicà aquest dimecres un article d'opinió sobre aquesta qüestió, intitulat "'Desconectar' leyendo". Ací el teniu:

Nos desespera comprobar cómo nuestros hijos lanzan bien lejos la mochila con los libros apenas entran en casa, justo un segundo antes de “desconectar” ante la pantalla. Pongámonos por un momento en su lugar. Han estado todo el día en clase, sentados ante un libro lleno de conceptos nuevos y, por tanto, inicialmente confusos, desconcertantes, abrumadores. Por eso en cuanto salen del centro tratan de evitar cualquier contacto con la letra impresa. Es una reacción en cierto modo comprensible, pero (por suerte) no del todo inevitable. Veamos algunos consejos para mantenerlos “conectados” a los libros en el ámbito familiar.
Por mucho que nos pese, hemos de ser conscientes que no existen recetas milagrosas para contagiar el deseo de leer. Pero sí algunos ingredientes necesarios para conseguir nuestro noble objetivo. De entrada, hemos de estar realmente convencidos de la importancia de la lectura como fuente poderosa de información y de evasión, de crecimiento intelectual y personal (para nuestros hijos… ¡y para nosotros mismos!). Si a la convicción añadimos constancia, paciencia, sutileza e implicación y le dedicamos el tiempo suficiente a cada estrategia, tendremos muchas posibilidades de éxito.
Quien no lee por placer, difícilmente leerá por prescripción. Y esta es una de las causas del fracaso escolar. La educación de nuestros hijos es un aspecto fundamental para su desarrollo, y los padres no nos podemos desentender. En casa debemos utilizar recursos diferentes a los que despliega el profesorado en las aulas. Nuestro mayor empeño ha de ser que disfruten con la lectura como pasatiempo. Nunca en contraposición a la escuela, sino de forma coordinada, y como complemento lógico y necesario.
Decía Emili Teixidor que solo se puede fomentar la lectura (o intentarlo) por imitación o seducción. Nunca con imposiciones. Y el mejor contagio es el ejemplo. Nosotros somos los referentes de los niños, y han de comprobar que nos entretenemos, aprendemos y gozamos con la lectura en cualquier soporte y formato: desde la información práctica que contiene un folleto publicitario a la consulta del periódico digital en Internet.
Y los libros, claro.
Contémosles cuentos, hablemos de literatura en nuestras conversaciones, leamos con ellos y dejemos obras adecuadas a su edad siempre a su alcance, bien visibles, provocando la curiosidad por su contenido, conscientes que no se puede amar lo que se desconoce. En su cumpleaños, o como premio a algún logro, obsequiémosles novelas divertidas, o de terror, o libros instructivos sobre los temas que les atraen. Para dar con un título que realmente les entusiasme tenemos que conocerlos bien, y recordar siempre que es a ellos a quienes ha de satisfacer, no a nosotros.
Al final del proceso, aun cuando no hayamos logrado convertirlos en lectores voraces, el tiempo que hayamos dedicado a su educación, a conocerlos mejor y a estar a su lado ya habrá sido una gran recompensa.
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